La pareja argentina integrada por
Florencia Molinero y María Irigoyen obtuvo la medalla de oro en tenis al vencer
a las estadounidenses Irina Falconi y Christina McHale por 6-4, 2-6 y 10-6 en
la final del dobles femenino.
Con este triunfo, las chicas
retuvieron el título que consiguieron en Río de Janeiro 2007 la dupla
conformada por Jorgelina Cravero y Betina Jozami.
De esta manera, la delegación albiceleste suma su octava presea dorada en lo que va de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.
Luego de la decepción en la categoría masculina, tras las caídas de Eduardo Schwank y Horacio Zeballos, las damas se encargaron de llevar este deporte a lo más alto, con una magnífica actuación.
En el primer parcial, Argentina quebró el saque de los Estados Unidos y logró mantener el servicio. Con esfuerzo y solidez en los golpes, el dúo sudamericano se adueñó de la primera manga por 6-4.
Cuando parecía que las norteamericanas se quedaban sin reacción comenzaron el segundo set de manera impecable. Se colocaron tres a cero arriba y no perdonaron los errores argentinos. Fue un categórico 6-2.
Sin embargo, en el tramo final, cuando se disputaba el súper tie break, Molinero e Irigoyen se despertaron y dejaron atrás el mal trago. Se repusieron del golpe anímico y demostraron fortaleza, tanto física como mental. En el momento decisivo fueron superiores y se impusieron por 10-6.
De este modo, las jugadoras que representan a la Argentina no sólo se llevaron el partido y “la gloria”, la medalla de oro, sino también el respeto de sus rivales.
De esta manera, la delegación albiceleste suma su octava presea dorada en lo que va de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.
Luego de la decepción en la categoría masculina, tras las caídas de Eduardo Schwank y Horacio Zeballos, las damas se encargaron de llevar este deporte a lo más alto, con una magnífica actuación.
En el primer parcial, Argentina quebró el saque de los Estados Unidos y logró mantener el servicio. Con esfuerzo y solidez en los golpes, el dúo sudamericano se adueñó de la primera manga por 6-4.
Cuando parecía que las norteamericanas se quedaban sin reacción comenzaron el segundo set de manera impecable. Se colocaron tres a cero arriba y no perdonaron los errores argentinos. Fue un categórico 6-2.
Sin embargo, en el tramo final, cuando se disputaba el súper tie break, Molinero e Irigoyen se despertaron y dejaron atrás el mal trago. Se repusieron del golpe anímico y demostraron fortaleza, tanto física como mental. En el momento decisivo fueron superiores y se impusieron por 10-6.
De este modo, las jugadoras que representan a la Argentina no sólo se llevaron el partido y “la gloria”, la medalla de oro, sino también el respeto de sus rivales.
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