Los autos no frenan en las esquinas, la gente
tira papeles en el suelo. Sin embargo, todo es respetable porque los argentinos
son los mejores jugando al fútbol y los que más alientan.
El
viernes contra Chile la mitad del estadio de River estaba vacío. Culpa de la
lluvia. El lunes perdieron contra Venezuela. El calor es el responsable.
A
pesar de la derrota por 1 a 0 el planteo táctico de Sabella fue buenísimo. No
hay nada mejor que defender con cinco contra una potencia como la “vinotinto”.
Obviamente Rondón y Fedor necesitan más marca que Messi e Higuaín. Además, el
entrenador nacional optó por poner en cancha a dos carrileros con mucha
proyección. Una lástima que la llegada fuera al banco de suplentes para pedir
agua.
La
gran estrategia de “Pachorra” fue aún mejor. Le ordenó a los tres centrales,
Burdisso, Demichelis y Otamendi, que dejen pasar todas las pelotas para que su
arquero se luzca y se convierta en figura. Es lógico, había que levantarle el
ánimo a Andújar, quien venía caído por haber despejado horrible en una jugada
del partido anterior que culminó en gol de Chile.
También
la Argentina intentó marear a los rivales. Primero, utilizando a Di María de
doble cinco. Lo más destacable de “Angelito” fue que recuperó mayor cantidad de
pelotas que Otamendi y que Mascherano. En segunda instancia, el conjunto
nacional decidió sorprender al rival cambiando su sistema de juego. En lugar de
jugar al tiki-tiki, fútbol que acostumbra a mostrar la albiceleste desde los
tiempos de Carlos Bilardo, se decidió cederle el esférico a los rivales.
La
celeste y blanca no ganó el Mundial, no triunfó en la Copa América que se
disputó en el país y no pudo ganarle a Venezuela. Sin embargo, siguen siendo
los mejores del mundo y, por ende, los títulos ya van a llegar.
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